Jon Garaño: “En esta película todo es Handia, todo es grande”

Hace muchos años que Jon Garaño (Donostia, 1974) quedó fascinado con el gigante de Altzo. El personaje de Joaquín Eleizegui Arteaga le marcó de tal forma durante su niñez que desde que comenzó a trabajar en el mundo del cine ha querido llevar su historia a la gran pantalla. El 20 de octubre Handia se estrena en los cines tras haber recibido el Premio Especial del Jurado del Zinemaldia, presidido por John Malkovich, y estamos deseando que podáis ver esta película con la que hemos colaborado en Euskaltel.

Blog Euskaltel. Estamos a punto de poder ver Handia en las salas comerciales. ¿Muchos nervios?

Jon Garaño. No, ya no. Los nervios los  sufrimos en el Festival de San Sebastián, cuando se presentó la película y los días previos. Cuando vimos que la película funcionaba los nervios se fueron diluyendo. Ahora es el momento de la verdad, cuando compartes la película con el público, y todavía queda alguno, pero los del comienzo ya han pasado.

E.B. De entrada, ¿cómo definirías la película? ¿Cómo convencerías a alguien para que fuera a verla?

J.G. Es una película que tiene muchas películas dentro de sí. Una parte es de cine bélico, otra de viajes, otra es más intimista, también tiene algo de road movie, de comedia… Tiene muchas cosas, pero hay un paraguas que la define muy bien, que es el drama histórico. En el fondo no es tanto una película sobre el gigante de Altzo sino sobre la relación que tiene con su hermano, que le acompañaba en todos los viajes por Europa en un entorno y una sociedad muy particulares. Es el siglo XIX, en el que en Antiguo Régimen y el Nuevo Régimen chocan, hay muchas tensiones y los personajes viven ese momento. Es la relación entre los dos hermanos en un mundo cambiante.

E.B. ¿Y cómo se os ocurrió rodar una película sobre el gigante de Altzo? Porque parece un cuento más que una historia real…

J.G. Es curioso lo que dices porque mucha gente piensa que es un personaje que no existió. Cuando comenzamos a hablar de hacer una película sobre el gigante de Altzo muchos no conocían al personaje; otros lo conocían por encima, que viajó por Europa, que conoció a los reyes más importantes del mundo, que hacían marcas con su estatura en la iglesia de Altzo… Pero la mayoría de la gente, al menos aquí en Donostialdea, pensaba que era un personaje mitológico. Y eso dio pie a muchas cosas, entre otras, te planteas cuándo una persona deja de ser alguien real para convertirse en un mito. Y es un germen interesante para crear una historia. En realidad, el origen de todo esto fue la fascinación que yo sentí de niño por este personaje. Fuimos con la ikastola al Museo San Telmo cuando yo tenía 9 o 10 años, y nos mostraron las pertenencias del gigante: una silla enorme, un sombrero de copa, la horma de un zapato, un grabado a tamaño natural… Imagino que alguien nos contaría también sus andanzas por el mundo y que también se me quedaría grabado. Y muchos años después, cuando empiezo a dedicarme al mundo del cine, planteo a mis socios de Moriarti la posibilidad de hacer una película sobre el gigante de Altzo, y año tras año me dicen que no. Hasta que un año me dan la oportunidad de escribir algo. Por circunstancias de la vida, no pude hacer nada porque entramos en la producción de un documental, en el que participó Euskaltel, el Método Arrieta, y no hice nada. Pero el guionista Andoni de Carlos les envió a nuestros coproductores de Irusoin, con la que hemos coproducido Loreak, 80 egunean, Lucio y otros trabajos, el guión para hacer una película de animación para niños sobre el gigante de Altzo. Claro, nosotros no queríamos hacer una película para niños, pero sí que compartíamos el personaje. Entonces nos juntamos y decidió escribir la historia que teníamos en la cabeza.

E.B. ¿Cuántas veces se lo has recordado a tus compañeros? 

J.G. ¡Ah, no! Ellos siguen erre que erre. De hecho, uno de los productores dice que una cosa era lo que yo quería hacer y otra, la que podíamos hacer: no es una película barata, y por mucho que hubiéramos querido tampoco la habríamos podido hacer… Pero yo creo que son excusas porque lo que entonces no funcionaba era la idea de hacer una película sobre el gigante de Altzo. Nos dimos cuenta de que teníamos que cambiar el enfoque porque ya había gente que había hecho una película sobre un ser diferente con resultados muy buenos, como El hombre elefante, de David Lynch. Es en ese momento cuando en la Producción se dieron cuenta de que la película podía ser algo original.

E.B. Vamos con el rodaje: la película se ha rodado casi por completo en Euskadi. Incluso trajisteis la nieve al centro de Bilbao en plena primavera. La gente alucinaría, ¿no?

J.G. Sí, es curioso porque es una película de mucho presupuesto para ser vasca pero tampoco tiene un presupuesto ilimitado. Teníamos que ingeniárnoslas para recrear por aquí cerca todos los mundos que visitaban Joaquín y Juan Martín Eleizegui. Hemos rodado casi toda la película en Euskadi; hemos estado, como dice Aitor, mi codirector, como un circo ambulante, de pueblo en pueblo y hemos hecho cosas tan curiosas como recrear Bilbao en Durango. Y Bilbao, en lugar de ser Bilbao, fue Londres. Y así, con un montón de ciudades. Vitoria era Madrid, Baiona era París… El rodaje fue muy duro porque fueron ocho semanas muy intensas. Teníamos un presupuesto muy alto pero quizás no era tan elevado para hacer esta película. Y se pudo hacer gracias a que la gente se multiplicó, hizo el trabajo de dos. El motor de la película es el cambio: empezamos en un entorno rural, con Guerras Carlistas y acabamos en París, Londres, Burdeos, Lisboa, Madrid… Los personajes viajaban mucho y se tenía que reflejar en la película, y eso complicó mucho el rodaje. Una secuencia muy importante tenía que ser en la nieve, y aquella primavera de 2016 no nevó; pero como necesitábamos esas secuencias rodamos la última parte a principios de este año. Esta vez no nos la jugamos y decidimos ir a los Pirineos a por la nieve, al Valle de Arán, que es la única parte de la película que no se ha rodado en Euskadi.

E.B. El euskera es el idioma principal de Handia, aunque se mezcla con otros idiomas en función de la localización. ¿Habéis encontrado trabas para distribuir una película en euskera, como hicisteis con Loreak?

J.G. Nos gusta decir que la película está hablada en seis idiomas aunque en realidad son cuatro. Principalmente es en euskera porque la relación entre los dos hermanos, que es la base de la película, es en euskera, pero luego los personajes viajaron mucho y hablan en castellano, en francés y también en inglés. Y luego hay dos frases, una en árabe y otra en portugués. Respecto a la distribución, ahora que se estrena en cines, va a haber dos copias: una versión original subtitulada y otra versión doblada. Los exhibidores decidirán cómo muestran cada copia. En Euskadi serán casi en su totalidad en versión original con subtítulos, pero fuera de Euskadi se va a distribuir en las dos versiones. Se va a distribuir con setenta y pico copias, que no está nada mal. Para poder estrenarla en muchos puntos de España hay que doblarla, pero en el mercado internacional no importa tanto. Nosotros hacemos nuestras películas pensando en un público universal, siempre con la intención de que se vea en todas las partes del mundo. Para un espectador de Inglaterra o chino, da igual que sea en castellano o en euskera porque todos las ven en VOS. Y eso nos pasa también en los festivales en los que se mueve la película.

Jon Garaño

E.B. Por el momento, las críticas han sido buenas… La película ha recibido el Premio Especial del Jurado del Zinemaldi y el Premio Irizar al Cine Vasco… No es mal comienzo, ¿no?

J.G. Como hicimos Loreak, la gente quería comparar las películas, y aunque son muy diferentes las dos empezaban igual. Y sí: es verdad que Loreak estuvo compitiendo en la Sección Oficial de San Sebastián y no recibió ningún premio, pero salió muy fortalecida del festival, y gracias a él funcionó muy bien en cines. Hizo un recorrido muy majo por festivales; estuvo nominada a los Goya, y luego vino la candidatura de los Oscar. No sabemos lo que va a hacer Handia. Va a ser difícil repetir todo lo de Loreak, pero Handia también ha salido bastante fortalecida del festival: buenas críticas y lo que Loreak no tuvo, esos dos premios. Y ver que un jurado internacional presidido por John Malkovich considera que tu película es merecedora del segundo premio más importante del Festival, después de la Concha de Oro, te da ánimos y es un elemento de venta importante. La gente se fija en esas cosas, y también es importante para nosotros porque ves que un jurado que no tiene relación con el país ni con nosotros la ha considerado y la ha entendido. Porque siempre tienes la duda de si se va a entender una película escrita y pensada aquí.

“Ver que un jurado presidido por John Malkovich te da el segundo premio más importante del Zinemaldia te da ánimos”

E.B. ¿Firmarías ahora un resultado similar al de Loreak, ya con la perspectiva del tiempo? ¿Hasta dónde os gustaría llegar?

J.G. Yo veo muy difícil que se repita lo de los Oscar. Fue una oportunidad única. Ojalá me equivoque pero aquello fue muy especial y no creo que se repita…

E.B. ¿Lo de los Oscar fue el momento más emotivo de Loreak?

J.G. Sí, sobre todo fue una sorpresa para todo el mundo porque estábamos ya inmersos en la preproducción de Handia. Estábamos un poco hartos de Loreak: aunque fue muy bonito lo que le pasó llegó un momento en que para seguir trabajando tuvimos que dejar de ir a los festivales porque, si no, no avanzábamos en nuestros proyectos. Y cuando ya nos estábamos olvidando de Loreak vino el sorpresón, algo inesperado para todo el mundo, sobre todo para nosotros. Y venga, otra vez Loreak: fue muy bonito, pero a la vez nos distorsionó un poco la realidad. Y con Handia no creo que pase lo del Oscar pero me gustaría que tuviese más espectadores. Creo que es una película, entre comillas, más fácil para el público. Tampoco es 100% comercial, pero sí es más asequible. El tráiler ha llamado mucho la atención y los distribuidores están apostando fuerte por ella. De hecho, salimos con más copias que con Loreak. Y los premios y la andadura por festivales no sé medirlo, pero sí que lo firmaría. En Euskadi funcionó muy bien pero me gustaría que fuera de Euskadi también lo hiciera.

E.B. ¿Hasta qué punto Loreak os abrió las puertas y os ha ayudado a presentar Handia?

J.G. Sin duda hemos podido hacer Handia gracias a Loreak. Nos abrió muchas puertas y gracias a ella, de repente, televisiones e instituciones a las que tocabas la puerta y no te la abrían tan fácilmente ahora están casi esperando tu siguiente proyecto. Eso es lo positivo. Y en la parte negativa está la presión que ejerce Loreak. Fue una película que funcionó muy bien y puedes sentir esa presión, pero nuestra estrategia ha sido hacer una película tan diferente que a la gente le cueste compararlas. Ha habido personas a las que Loreak les dejó frías, pero que con Handia han entrado más, lo hemos visto en el festival. Eso es lo bueno: públicos diferentes a los que les puedes ofrecer películas diferentes, y esa ha sido nuestra opción.

“Hemos querido hacer una película tan diferente a Loreak que a la gente le cueste compararlas”

E.B. ¿Y hasta qué punto pesa el hecho de que haya contado el con el doble de presupuesto? ¿Es proporcional la responsabilidad de hacer un producto que funcione?

J.G. Nosotros nos tenemos que olvidar de eso para poder avanzar. Sabes que es una película que tiene un costo muy alto, con un riesgo también muy alto, pero si tienes esa idea en la cabeza te bloqueas. Lo que debes hacer es conseguir la mejor película posible y confiar en que lo que a ti te gusta llegue a más gente. Es importante que seas fiel a la idea que tienes en la cabeza, tratar de hacer esa historia y pensar que, además de costar mucho dinero, también lo está generando porque estás contratando a un montón de gente, no es un dinero que se gaste en nosequé, sino que se invierte en gente que es de aquí.

E.B. Hay varias entidades que han participado en la película, entre ellas Euskaltel. ¿Hasta qué punto es importante su apoyo para hacer este tipo de películas o para el cine vasco en general?

J.G. Para Handia hemos conseguido el tope de financiación que se puede conseguir para hacer una película en euskera. Hemos conseguido el apoyo de instituciones, televisiones y entidades privadas como Euskaltel. Obviamente es muy importante la financiación de estas entidades porque, si no, no se habría podido hacer. Y también el riesgo que asumen las dos productoras, Moriarty e Irusoin, y un tercer coproductor, que ha sido Kowalski Films, la productora dirigida por Koldo Zuazua. Todo es Handia en esta película, todo es grande. La verdad es que hemos tenido que hacer equipo y entre todos hemos podido llevar adelante una producción tan costosa.

E.B. Ahora estáis a tope con la presentación de la película. ¿Cómo es vuestra agenda para los próximos meses? ¿Tenéis ya algún proyecto a la vista?

J.G. Ahora estamos inmersos en la promoción, con la prensa y los medios, y estamos constantemente dando entrevistas. Y aparte tenemos una serie de preestrenos antes de su estreno en Euskadi el viernes 20. Hoy (por el martes) se estrena en Tolosa, y es un pase muy especial porque Tolosa es el pueblo más importante cerca de Altzo. Nos hace ilusión porque tanto el pueblo como el Ayuntamiento se han volcado con la película y es un acto muy bonito. Mañana (miércoles) yo voy a Madrid y Aitor a Barcelona. El viernes haremos una matiné en ETB en Bilbao y por la tarde se estrena ya comercialmente en los cines. El viernes ya sabremos cómo va comercialmente la película y cómo va a funcionar. Al menos una tendencia. El primer fin de semana es clave y en función de ese fin de semana ya sabremos cuánto tiempo va a estar la película en los cines. Nos gustaría que estuviera lo máximo posible. Y en paralelo nosotros estaremos presentando la película allá donde nos lo pidan. Ya hay confirmado algún que otro festival que de momento no se ha hecho público, pero se está moviendo también a nivel internacional.

E.B. Eskerrik asko eta sorte on, Jon. Ojalá las cifras sean espectaculares.

J.G. Eskerrik asko zuei.

 

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